Me has surcado cada centímetro,
dejado ensangrentado cada poro.
Ese espejo que devuelve a cada segundo
la idiotez de una réplica.
Luz de pantalla a las 6
despierta una amarga noche
me sirvo de un teclado para excomulgarme,
una pantalla, por que arde menos.
Y es que el paladín de mi frente cae
condenado al silencio,
a la barbarie del cerrar los labios,
a la tortura de callar.
Cuanto te gusta apuntar sin ganas a la diana
por un desprecio sintético al pacto de polvo.
De lo que propusiste:
El acuerdo de nada.
El contrato de protección al cadáver.
Has llamado al ejército combatiente.
Has proclamado el panfleto de discordia.
Sin darte cuenta que esgrimís con furia tu espada ardiente sobre la carne blanda.
Nunca hubo nada que quemar,
y ahora sin materia querés extinguir.
Dale.
Zales.
viernes, 22 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
Solamente por las noches
Escribiendo
he pedido, he perdido
en esta noche, en este mundo
abrazada a vos,
alegría del naufragio.
he querido sacrificar mis días y mis semanas
en las ceremonias del poema
he implorado tanto
desde el fondo de los fondos
de mi escritura
"Coger y morir no tienen adjetivos..." Pizarnik
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
Seré sierva de la putrefacción, pero al menos esta se seca al sol...
domingo, 3 de abril de 2011
Esa pregunta tuya.
Expuesta la mueca pesa sobre la habitación
la manipulo con el borde de los dedos
como balazos frescos.
Se me escapa una espina de idiotéz y entonces aprovechás para frotar con violencia tus pupilas dilatadas contra mi lengua.
Callo deseando que el aberrante signo al final de cada interrogación muera a poquitos con las colillas de cigarros.
El humo, sólido por la gravedad súbita y la ceniza arruina más la colcha, la misma desgastada por tanto grito de tierra colonizada.
Y como un camino de mierda sólo se va alargando más la mañana con los sorbos del café sobreendulzado.
Grace Zales
Abril, 2011
la manipulo con el borde de los dedos
como balazos frescos.
Se me escapa una espina de idiotéz y entonces aprovechás para frotar con violencia tus pupilas dilatadas contra mi lengua.
Callo deseando que el aberrante signo al final de cada interrogación muera a poquitos con las colillas de cigarros.
El humo, sólido por la gravedad súbita y la ceniza arruina más la colcha, la misma desgastada por tanto grito de tierra colonizada.
Y como un camino de mierda sólo se va alargando más la mañana con los sorbos del café sobreendulzado.
Grace Zales
Abril, 2011
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