sábado, 2 de octubre de 2010

Ho Finito

Que es este pesado abyecto
viento putrefacto que se alimenta de las ojeras?

Un aire gris nos puebla las uñas,
se aferra descarado, de la voluntad propia y del deseo.

Cuando se observa de cerca no es más que un lagaña
una espuela, un café demasiado fuerte, una silla quebrada
y unos zapatos mojados.

Es preferible un adefecio vegetal para esos solventes ectoplásmicos.
Un brebaje translúcido y filoso al paladar
que desata la terrible nada y sus destructoras pestañas
que se cierran una y otra vez.

Pero de vez en cuando como una vulgar broma
se filtra de vez en tanto, la que ahora ridícula
navaja luminosa, de la sonrisa, que se tapa con una mano deliciosa
disimulando su peso demoledor.

Y de nuevo la lagaña en mi nariz, y por Isis que vuelvo los ojos y ya no la veo.
Busco brevemente, torpemente, fracasadamente.
Desisto, Desidia persinosa.
Se posa sobre mi naríz ahora y ya no hay que hacer nada.

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